“Rompiendo inocencias”
En España un 23% de las niñas y un 15% de los niños sufren abusos sexuales antes de los 17 años y dos tercios de ellos se llevan a cabo por familiares. Resulta inconcebible cómo miles de depravados recurren a los más inocentes para satisfacer sus ansias cuando disponen de prostíbulos donde podrían saciarlas sin causar daño. ¿Por un puñado de monedas? ¿Merece la pena destruir por completo la vida de un niño por unas monedas? En absoluto. Asimismo, mientras la mayoría de los padres adoran a sus hijos, otros los utilizan como juguetes sexuales sabiendo cuál es la magnitud del daño que causan. Incluso el sacerdocio se apunta a este depravado e ignominioso acto, ante el cual ni Dios parece tener poder suficiente como para interponerse. En otras palabras, ni siquiera somos capaces de respetar lo más inocente y cándido que existe, los niños. Hemos perdido cualquier atisbo de valor moral y nos comportamos según los deseos carnales. Qué patético, ser seres dotados de inteligencia y emplearla de este repugnante modo. Quizás mi ingenuidad no me permita comprenderlo pero ¿hasta dónde está la raza humana dispuesta a llegar?
(Gabriela Nuez Ramos. 1ºA de bachillerato . 1-3-10 )

