Ahora sí me quiero. Aprendí a quererme el día en que me di cuenta de que jugabas conmigo como si fuera la muñeca más despreciada de tu amarga infancia. No era consciente de lo poco que me valorabas cuando empezamos aquella relación que parecía tan maravillosa. Ante todo éramos amigos y pensaba que eso nos ayudaría a superar esos pequeños baches que toda pareja tiene. Ahora entiendo que me engañé a mí misma al pensar que realmente me querías. Anhelo aquellas maravillosas tardes que pasábamos juntos cuando tan sólo compartíamos una sólida amistad. Hice caso de los consejos que me daban las personas que realmente me quieren y a consecuencia de esto, ahora me encuentro aquí en la más absoluta soledad de mi cuarto, escuchando una canción que dice que nunca llegas a conocer por completo a una persona.
Laura Ramírez Ramos (4ºA) 16-3-2009

