Querido amigo:
Al menos tuviste la decencia de ser sincero. No todo el mundo tiene el valor suficiente para decir lo que en realidad piensa. Reflexiones diferentes. Distintas opiniones que nunca se contrastan. Nunca entenderemos la reacción o los juicios negativos del otro, pero, al menos , gozamos de la libertad de decir lo que pensamos. Después de todo lo que me has dicho, tomaré una decisión. La tuya la tendré en cuenta. ¿Cómo iba a imaginar que después de tantos años y tantas experiencias desde la infancia, tendrías que enfrentarte a la dura realidad de contarme toda la verdad?
Cristian Nuez Montesdeoca. (4ºA) 5-5-2009

